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Si se proyectan películas baluches, arderán los cines

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Alberto García Ballesteros [Març de 2021]

A diferencia de las industrias cinematográficas árabes, turca o persa, la de Pakistán es plurinacional en esencia, más parecida a la de la India. Cabe recordar que, aunque nos solemos referir a Bollywood como la industria cinematográfica de la India, realmente sólo representa al cine en lenguaje hindi (menos de la mitad de la producción total), existen otras industrias en otras lenguas; tamil, telugu, bengali…

A diferencia de las industrias cinematográficas árabes, turca o persa, la de Pakistán es plurinacional en esencia, más parecida a la de la India.

La industria de cine pakistaní se consolidó de forma similar, produciendo películas en urdu, punjabi, pashtun y sindhi principalmente, alcanzando su esplendor en el llamado Lollywood de los sesenta y setenta (ubicado en la ciudad de Lahore). Sin embargo, hay una nación que no tuvo representación; los baluches. Dado el desconocimiento generalizado sobre este pueblo, conviene realizar una breve presentación.

Se trata de una nación de más de 10 millones de personas que habitan en el sureste de la meseta iraní entre Irán, Pakistán y Afganistán y ha sido históricamente nómada. Habitan esta región poco comunicada, árida y montañosa desde que llegaron hace más de mil años provenientes del noroeste, cerca del Mar Caspio. A lo largo de la Historia diferentes imperios han querido doblegarlos o utilizarlos para controlar este paso entre Mesopotamia, el Golfo Pérsico, Asia Central y el subcontinente indio. Por sus tierras han pasado griegos, árabes, persas, túrquicos, chinos, portugueses, soviéticos y formaron parte del Raj Británico en el siglo XIX.

Sin embargo, hay una nación que no tuvo representación; los baluches. Dado el desconocimiento generalizado sobre este pueblo, conviene realizar una breve presentación.

A pesar de haber gozado de cierta soberanía desde el siglo XVII en forma de principado (Kanato de Kalat) y luego en la “Agencia de Baluchistán” bajo el control de las autoridades británicas, los baluches no pudieron formar un estado independiente tras la partición del Raj Británico. Muchos factores influyeron en la fallida independencia de Baluchistán; la fortaleza del movimiento nacional pakistaní liderado por Ali Jinnah, la fragmentación de las provincias baluches y la incertidumbre geopolítica de las colonias tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, desde que Baluchistán pasó a formar parte de Afganistán, Irán y Pakistán hasta nuestros días, se ha hecho evidente el malestar y el fervor identitario de gran parte de sus habitantes.

Es una región muy rica en recursos minerales pero las provincias de Baluchistán son las más pobres de sus respectivos países (Pakistán e Irán), con la mayor tasa de mortalidad y analfabetismo. Muchas revueltas fueron aplastadas por los ejércitos de Pakistán e Irán a lo largo de los años, que en gran parte surgieron como respuesta directa a las políticas asimiladoras de los gobiernos centrales. En el caso de Irán el despotismo centralizador del Shah cerró las puertas al desarrollo y la soberanía de Baluchistán, pero con la llegada de la República Islámica tras 1979 se profundizó el antagonismo con el régimen chiíta de los Ayatolás ya que los baluches son mayoritariamente sunitas. En el caso de Pakistán, la voluntad homogeneizadora de un Estado dirigido por regímenes militares y fundado sobre unos cimientos muy inestables, generó rechazo desde los primeros años. Durante dos décadas Pakistán intentó controlar a las diferentes naciones de su territorio y mantener como una extensión al estado mayoritariamente bengalí de Pakistán del Este, a miles de kilómetros de distancia; lo que desembocó en la separación y creación de Bangladesh tras una sangrienta guerra de liberación en 1971. La insurgencia armada en Baluchistán reapareció a lo largo del siglo XX intermitentemente, a medida que se reafirmaba la deriva autoritaria y militarista del régimen. Las últimas décadas han visto un recrudecimiento del conflicto en Irán y Pakistán con enfrentamientos armados, atentados, encarcelamientos, asesinatos y desapariciones de activistas baluches. El conflicto se ha alimentado también de las tensiones entre la India y Pakistán, la invasión de Afganistán liderada por la OTAN, las ambiciones regionales de Irán y el crecimiento de grupos salafistas como Daesh.

… hay un evento desconcertante en la historia del cine baluche que nos obliga a repensar la representación cultural en el arte. “Balochi film chalay ga tou cinema jalay ga” (“Si se proyectan películas baluches, arderán los cines”).

A pesar de la violencia ejercida sobre el pueblo baluche, debido a la relativa normalización de la diversidad lingüística en los países en los que se encuentra, su lengua y su cultura no han sufrido el nivel de persecución que otras (como la kurda en Turquía, Siria e Iraq). Aunque es innegable que el abandono económico y la hostilidad política y militar hacen mella en la conservación y el desarrollo de una identidad cultural, hay un evento desconcertante en la historia del cine baluche que nos obliga a repensar la representación cultural en el arte. “Balochi film chalay ga tou cinema jalay ga” (“Si se proyectan películas baluches, arderán los cines”)

En Baluchistán ninguna película vería la luz durante décadas.

Bajo este eslogan se congregaron cientos de personas a inicios de 1976 en el famoso cine Bambino de Karachi para evitar el estreno de “Hammal o Mahganj”, la primera película baluche de una industria de cine pakistaní que ya se encontraba en declive tras dos décadas doradas. ¿Quiénes eran esos manifestantes tan hostiles al cine baluche? En su mayoría; baluches, asociaciones y políticos como Lala Faqir Muhammad que temían que se tergiversara su cultura y consideraban que la cultura punjabi y pashtun habían sido presentadas de forma decadente en el cine. El director, Anwar Iqbal, hijo de un prominente político baluche había producido la película de su propio bolsillo y a pesar de haber conseguido superar la censura gubernamental vió como su obra se enfrentaba a una censura más estricta, la de su propio pueblo. Consiguió realizar un pase privado para que las organizaciones hostiles a su estreno pudieran comprobar que no había ningún contenido inapropiado. De hecho, la película, al estilo del cine épico hindú, narra una historia de amor y heroísmo basada en un cuento tradicional baluche que destaca la figura histórica del gobernador de Makran y su resistencia contra las invasiones navales portuguesas. Pero ya era muy tarde, todo este asunto se había politizado lo suficiente como para que los cines no se atrevieran a proyectarla.

Anwar Iqbal conseguiría salir adelante tras este fracaso alcanzando la popularidad como actor y director de dramas en urdu y sindhi para la televisión. En Baluchistán ninguna película vería la luz durante décadas. Cuarenta años después, en 2017, Iqbal recuperaría la película para proyectarla en el marco del Día de Celebración anual de la Cultura Baluche en el centro cultural de Karachi.

Durante décadas las únicas producciones relevantes sobre Baluchistán serían dos películas iraníes dirigidas por jóvenes cineastas de Teherán. La primera fue “Baluch” (1972) de Masud Kimiai, que más tarde gozaría de prestigio internacional con su película “Dan-dan e mar” (1990) premiada en la Berlinale. Está película que inicia como un western y poco a poco va tornando en un drama se recrea en los estereotipos sobre Baluchistán como una región sin ley y de contrabandistas. Nos cuenta la venganza personal del personaje principal, “Baluch” (es muy común encontrar baluches con nombres o apellidos como “Baloch” o “Balochi”). A pesar de que los paisajes reales de Zahedan en el Baluchistan iraní no son más que un decorado exótico para iniciar la película, los temas de injusticia, violencia y prisión son sin embargo bastante cercanos a la realidad de los baluches. La lengua hablada en la película es farsi y hasta los personajes en Baluchistan hablan con acento “teheraní” lo que acentúa aún más la falta de conocimiento e interés por la región.

Vall de Kohlu (Baluxistan). Imagte d’Umer malik (2013)

Dos décadas más tarde, en 1983 se estrena en Irán “Dadshah” de Habib Kavosh, una película muy distinta a la anterior ya que los dramas de gángsters propios de la época del Shah ya no tienen cabida en la naciente República Islámica. Esta película que tiene intenciones claramente propagandísticas utiliza los sentimientos anti-Shah para acercar a minorías étnicas del país al nuevo proyecto político de la República Islámica de Irán. Su estilo recuerda a las películas épicas de la Argelia revolucionaria en ciertos aspectos y narra de forma efectiva la revuelta liderada por un granjero baluche en los años 50 contra el Sha Pahlavi para alcanzar la independencia.

Después del letargo de 40 años tras el fallido estreno de “Hammal o Mahganj” siguen siendo pocas las producciones cinematográficas baluches y no siempre son producidas en Baluchistán o dirigidas por baluches.

Después del letargo de 40 años tras el fallido estreno de “Hammal o Mahganj” siguen siendo pocas las producciones cinematográficas baluches y no siempre son producidas en Baluchistán o dirigidas por baluches. La democratización de los medios de producción y distribución audiovisuales han dado pie a una nueva generación de realizadores baluches. El mismo Anwar Iqbal dirige una cadena privada en lengua baluche.

Una de las instituciones más representativas de este nacimiento del cine baluche en Pakistán es la productora Nosach Films, que, aún estando ubicada fuera de Baluchistán (está en Karachi) ha producido muchos cortometrajes en esta lengua en los últimos años, ha creado una escuela de cine que forma a jóvenes de Liyari (un barrio de karachi con mucha población baluche) y en 2020 ha estrenado de forma comercial la que podría ser el largometraje baluche con mejor producción hasta la fecha; “Doda”. La película narra la historia de un boxeador e imita a las grandes producciones Bollywoodienses con actores físicamente deslumbrantes, acción, drama, comedia y coreografías. A pesar de que no es más que una obra de entretenimiento con poca profundidad y cargada de testosterona, para el público baluche es muy importante poder ver producciones propias que estén técnicamente a la altura de otras grandes producciones nacionales (no hay más que ver la buena acogida que tuvo en redes sociales), más aún cuando grandes boxeadores en la historia de Pakistán fueron baluches.

Otro caso curioso es el de “The Line of Freedom” (2013) un largometraje comisionado por organizaciones baluches a cineastas extranjeros; está rodado en inglés, fuera de Baluchistán y dirigido por un británico, David Whitney. La puesta en escena nos recuerda más a una telenovela que a una obra cinematográfica pero la temática es desgarradora. Narra las desapariciones forzadas y asesinatos de ciudadanos baluches, la violencia de la policía y el ejército pakistaní. Su denuncia de la situación vivida en Baluchistán le ha valido ser prohibida en Pakistán y una versión corta circula en redes y proyecciones en defensa de los derechos humanos.

Por suerte cada vez más creadores locales están compartiendo sus creaciones a través de la televisión y las redes sociales (canales de youtube como Istaal Films producen sketches cómicos baluches con cientos de miles de visitas).

Aún así, casos como Nosach Films, o el del director Jaan Albalushi emigrado a Bahrain refleja las dificultades de formarse y trabajar profesionalmente en Baluchistán. Su primer largometraje “Zaraab” nos aleja de la violencia y el patetismo de anteriores películas baluches y nos acerca a historias más íntimas de su pueblo, con una producción muy cuidada aunque demasiado cercana a la fría estética publicitaria. Filmada en 2017, esta película pone en evidencia el que es quizás el mayor problema en la industria cinematográfica baluche; la ausencia de mujeres. El guión tuvo que ser modificado porque no consiguieron encontrar una actriz dispuesta a interpretar el único papel femenino de la película (el de madre…). Esto es aún más sorprendente cuando se tiene en cuenta que, a pesar de que los regímenes de Pakistán e Irán son profundamente patriarcales, las mujeres cineastas de ambos países siempre han destacado (Noor Jehan es una de las pioneras del cine pakistaní y entender el cine iraní sin Rakhshan Banietemad o Forugh Farrokhzad sería imposible).

Por suerte cada vez más creadores locales están compartiendo sus creaciones a través de la televisión y las redes sociales

Por suerte, el año pasado vio la luz la que es probablemente la mayor sorpresa del cine baluche reciente, “Baloshabad” de Shakir Shad. Aunque el director y guionista también es un hombre, la película aborda el tema de la corrupción de algunos líderes tribales y la necesidad de trabajar para mejorar la situación de las mujeres en Balochistán, particularmente su educación. La protagonista es Anita Jalil, una blogger y actriz de Baluchistán, interpretándose a sí misma como locutora de una radio local que trata temas de mujeres y alienta a otras mujeres a estudiar.

Quizás lo más interesante de todo esto es que la mayoría de las películas recientes podemos encontrarlas online (casi todas con subtítulos en inglés) y tienen un gran apoyo no sólo de espectadores locales sino de baluches de la diáspora.

Quizás lo más interesante de todo esto es que la mayoría de las películas recientes podemos encontrarlas online (casi todas con subtítulos en inglés) y tienen un gran apoyo no sólo de espectadores locales sino de baluches de la diáspora. Si bien es evidente que el peso de las industrias de cine más poderosas influye mucho en los jóvenes creadores de Baluchistán y hace que el cine baluche no haya encontrado aún una identidad, los pasos que ha dado en los últimos años son esperanzadores. Lejos quedan ya los años en los que el Cine Bambino de Karachi se vió obligado a cancelar la proyección de una película baluche porque su propio pueblo teme que se tergiverse su identidad cultural, más frustrante aún sabiendo que el día de la inauguración del Cine Bambino se proyectó “Lawrence de Arabia” (obra maestra de David Lean; epíteto, sin embargo, del concepto de orientalismo expuesto por Edward Said).

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